El recorrido
Entre que alguien te busca y que te compra, pasan cinco cosas.
Te busca en Google, entra a tu página, te escribe por WhatsApp, alguien le contesta, y al
día siguiente alguien se acuerda de él. Son cinco pasos en fila: si tu ficha no sale en esa
búsqueda, ese cliente nunca vio tu página; y si llegó a la página pero su mensaje se quedó
sin responder, tampoco sirvió de nada que te encontrara. Por eso los cinco se arreglan
juntos y no de uno en uno.
1
Que te encuentren
Tu ficha de Google es la que decide si sales cuando alguien escribe «dentista en
Zapopan» desde el celular. Si la categoría principal no es la correcta, si el horario de
los festivos está mal o si no hay fotos, Google enseña al de junto. Te la ponemos a
punto: la categoría elegida contra la de tu competencia, tus datos idénticos en más de
10 directorios, 10 fotos geoetiquetadas y un reporte de antes y después para que
compruebes cada cambio en tu propio perfil.
2
Que entiendan qué vendes
El que entra desde el celular solo ve la primera pantalla antes de decidir. Si ahí dice
«soluciones integrales» en vez de «coronas y ortodoncia en Zapopan», se regresa a la
lista de Google y entra al siguiente. Medimos cuánto tarda de verdad en
cargar tu página en un teléfono y escribimos esa primera pantalla con tres cosas: qué
vendes, en qué zona y desde cuánto.
3
Que te puedan escribir
El botón de WhatsApp va fijo en la pantalla, no hasta el final de la página, para que
nadie tenga que buscarlo. El formulario guarda lo que la persona escribió antes de
mandarlo, así no lo pierde si se le va la señal. Y antes de entregarte el sitio lo
llenamos y lo mandamos nosotros, para ver con nuestros ojos que llega a tu correo.
4
Que alguien conteste
Los mensajes caen mientras estás atendiendo, manejando o ya cerraste, y el que pregunta
a las once de la noche no espera hasta mañana. Si quieres, ponemos un chatbot sobre la
API oficial de WhatsApp: contesta en el momento, pregunta lo básico y agenda la cita.
Tú tomas la conversación cuando te desocupas, y cada mes ves cuántas atendió él solo y
cuántas citas agendó.
5
Que no se te olvide nadie
El que preguntó y quedó de pensarlo se guarda solo en el CRM: su teléfono, qué pidió y
en qué quedó la conversación. Ahí queda escrito también, con sus propias palabras, lo
que dijo el que dijo que no. Eso es lo que te va diciendo qué mover en el precio o en lo
que ofreces, y es lo que casi nadie apunta.
Y algo que nadie más te dice
Con tu permiso te escribimos al WhatsApp como un cliente cualquiera,
preguntando por lo que vendes, y después te decimos cuánto tardaste en contestar, con la
fecha y la hora exactas. Ese número no te lo da ninguna herramienta, y de los cinco
pasos suele ser el que más rápido se nota cuando se arregla.
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